Un día, Arroyo Verde se proclamó la voz de la Ciencia para decidir qué es contaminante y qué no. Luego, se adueñó de la Cancillería argentina y comenzó a manejar las relaciones diplomáticas con Uruguay y el Mercosur. Después, tomó el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos (equivalente al de Interior en Uruguay) para disponer qué derechos constitucionales y qué fallos judiciales son aplicables y cuáles no. Ya había puesto un pie en la Casa Rosada con la designación de Romina Picolotti, y ahora reclama todo el poder en Argentina: si Green Cross no encuentra pruebas de contaminación de Botnia, que se vaya. Voceros del piquete, los científicos y estadistas Trotyl Fritzler, José Pouler y similares.

Rusia, 1917. Con la Revolución de Febrero que derrocó al zarismo surgieron comités de obreros y soldados, al igual que durante la fracasada de 1905. De ser comités de huelga ampliados, los comités o consejos (sóviets, en ruso) se transformaron en instrumentos políticos de la clase obrera en la lucha por el poder y, más adelante, en órganos del nuevo Estado que sustituía al viejo régimen. Con su implantación en el campo, los sóviets abarcaron a la aplastante mayoría de la población.
Entre febrero y octubre de 1917, los sóviets representaron un poder paralelo y rival al del Estado post zarista. En ese período del “doble poder”, surgió una de las reivindicaciones clave de los revolucionarios: “¡Todo el poder a los sóviets!”. Con la organización de los obreros y campesinos, octubre llevó al poder a un nuevo gobierno, que tomó su autoridad del Congreso de los Sóviets. El 5 de enero de 1918, ese nuevo gobierno dispuso que, a partir de entonces, los sóviets locales quedaban investidos de todos los poderes que tenía la vieja administración.
Meses después, la revolución alemana de noviembre de 1918 generó la creación de organismos similares y esos consejos de obreros, soldados y marineros detentaban el poder político real. También se formaron sóviets en Baviera y durante la Revolución Húngara de 1919. También en Gran Bretaña, en 1920, se formaron los Comités de Acción (a los que Lenin llamó “sóviets a los que sólo falta el nombre”). Y también durante la Huelga General de 1926 (comités de fábrica y consejos sindicales). Con la oposición de los estalinistas, los sóviets resurgieron en la Revolución Húngara de 1956, con la creación del Consejo Obrero de Budapest.
Eran un movimiento político que levantaba un programa político y económico alternativo al vigente.
Un siglo después, el minúsculo piquete de Arroyo Verde se considera el representante de todo el pueblo argentino. La demagogia de quienes debieron defender la legalidad los transformó en el “doble poder”. Y, es lógico, reclaman lo que consideran suyo: “¡Todo el poder al piquete!”. Pero no tienen ningún programa alternativo a nada, desde que nuclean a representantes de la ultraderecha y de la ultraizquierda, a encumbrados empresarios y a modestos jubilados y ganapanes. Diría Jorge Luis Borges, no los une el amor sino el espanto... que ellos crearon (con ayuda del Movimiento 26 de Marzo uruguayo), y la seguridad de que, cuando esta locura termine, habrán perdido el halo de “respetabilidad” que les generó el desquicio.
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MULTITUDINARIA REUNIÓN ANOCHE EN ARROYO VERDE
[Un medio informativo diría “X decenas, X cientos, X miles de personas, según tales y cuales fuentes informativas”. “Un público que cubrió X cantidad de cuadras”, o “que desbordó el teatro X, con capacidad para X personas”. Pero el propagandista piquetero dice “multitudinaria reunión” ¿?]
Asamblea exige que Green Cross desmienta lo dicho hace un año: que Botnia contamina
Eso fue el titulo del diario La Nación en enero de este año, basándose en la interpretación de un informe de esa compañía. Por eso, como el organismo niega haber dicho eso, se le exige la publicación de una solicitada.
El Día, Gualeguaychú, 8/12/2008.
La Asamblea le creyó poco y nada a los representantes de Green Cross que ayer estuvieron e Arroyo Verde. La empresa que efectúa un control ambiental en torno a Botnia, pero desde un campo cercano al kilómetro 28 de la ruta Internacional 136, intentó explicarle a los asambleístas que la empresa no tuvo nada que ver con el título que hace casi un año publicó el diario La Nación, y que hacía referencia que la pastera finlandesa no contaminaba, de acuerdo a su estudio.
La reunión de ayer en Arroyo Verde fue muy concurrida. Nadie se quería perder el momento de la explicación de Green Cross y además mirar cara a cara a los dos representantes enviados por la firma, entre ellas la encargada de misión para Argentina y Uruguay, Marisa Arienza.
El diálogo fue un ida y vuelta constante. Mientras Green Cross planteaba posturas, defendía posiciones, la Asamblea no ahorraba críticas en contra de la actitud pasiva de la empresa por que consideró que nunca salió a desmentir lo que en enero de este año el diario La Nación publicó, interpretando un informe de Green Cross, que Botnia no contaminaba. Lógicamente, que fue escandaloso para Gualeguaychú y su lucha haber visto una letra de molde tan dura como esa.
Una buena cantidad de vecinos de Gualeguaychú…
[¿Cuánta “buena cantidad de vecinos” constituye una “multitudinaria reunión”?]
…se acercó en la tarde noche de ayer a Arroyo Verde, para escuchar las explicaciones de Green Cross que entendió que la gente “tenía desconfianza en lo que hacíamos”, explicó a El Día Marisa Arienza. “Les explicamos qué era lo que estábamos haciendo; ya sabíamos que tenían la postura tomada pero no quieren que se mida cerca de donde está la Asamblea y se lo vamos a respetar”, señaló Arienzo.
[Grave error de la Asamblea: allí cerca de donde se reúnen sí podrían comprobar una altísima contaminación. Al menos, intelectual.]
“Apelamos a que la gente de la asamblea, en el marco de las personas democráticas que son, no generen un daño especial, cosa que descartamos que van a hacer y nosotros nos comprometimos a controlar en otro lado donde nuestros técnicos entiendan que pueda haber una influencia de la eventual contaminación de la pastera”, dijo Arienza.
Al ser consultada por los resultados que Green Cross informó, a pocos meses de la puesta en marcha de la pastera, indicó que “los resultados obtenidos hasta hoy cumplen con las normas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que son las más estrechas, eso es lo que ocurre ahora y ni quiere decir que ocurra siempre”.
[Que es la forma de razonar de un científico: “Medimos y no ocurre nada. No quiere decir que nunca jamás pueda eventualmente ocurrir algo que ahora no ocurre, y que nadie pudo prever seriamente”.]
“La Asamblea desconfía de Green Cross, que puede tener interés que son contrarios a ella [sic], pero como nosotros lo que buscamos es la verdad es respetar el sentir de la gente porque creemos que es un sentir legítimo y que lo creen así” [sic], sentenció la representante de Green Cross.
[No, no: debe haber sentenciado algo parecido, porque eso no se entiende.]
Desmentida del título
En cuanto a la desmentida del título que hace un año publicó el diario La Nación, Arienza explicó que “fue apresurado, que no lo pusimos nosotros sino que fue exclusiva responsabilidad del medio, y ratifico el contenido de todo ese artículo pero niego el contenido del título”. Y en ese sentido se comprometió ante la Asamblea de abonar ella misma, de su bolsillo de ser necesario, una solicitada la próxima semana aclarando la situación en el mismo medio.
Sobre la contaminación de Botnia dijo que “todo emprendimiento industrial contamina [lo que contradice las definiciones sobre qué significa “contaminación”: una alteración sustancial de las condiciones previas a la actividad en cuestión], porque la contaminación cero no existe pero hay normas internacionales que indican qué tipo de contaminación afecta la salud o no. Hoy en día nosotros no detectamos niveles que estén cerca de las reglas de la OMS”, remarcó.
“El balance para nada positivo”
El integrante de la Asamblea, José Pouler, explicó en diálogo con El Día que el balance del encuentro con los representantes de Green Cross “es poco positivo” y aseguró que “ellos vienen mal antecedidos por todas las cosas ocurridas”. “Hace casi un año salen hablando de que Botnia no contamina y lo que les hemos pedido es que en el mismo diario La Nación salga una solicitada desmintiendo el título y lo que el periodista preguntó y ellos pidieron salir a desmentir y nunca pudieron”, replicó.
[Pero al final ¿qué es lo que tendrían que desmentir? ¿Que no encontraron ninguna traza de contaminación adjudicable a Botnia? ¿Que los elementos contaminantes que sí encontraron pueden tener su origen en la propia Gualeguaychú y en los salvajes incendios provocados por productores enterrianos para ganar superficie explotable?]
Asimismo, Pouler destacó que “Green Cross dice que todos los emprendimientos son contaminantes, depende de los límites que le ponga cada legislación”,
[que es lo que cualquier escolar puede entender pero parece demasiado abstruso para el pizzero, omnicientífico y estadista Pouler]
…pero dejó dudas sobre la empresa porque “ellos pueden decir que son muy buenos pero tienen que salir a demostrarlos.
[En general, podría decirse de cualquiera: Fritzler, Pouler y el cientiquetero Martín Alazard “pueden decir que son muy buenos pero tienen que demostrarlo”. Y del autor de estos comentarios, también. ¿Entonces?]
…Vienen a dar la cara para limpiar la imagen y ante el mundo decir la Asamblea no tenía razón”.
[Pero ¿cómo van a Gualeguaychú a “limpiar la imagen” con el piquete, y al mismo tiempo “decir (que) la Asamblea no tenía razón”? Sobre todo, cuando el famoso informe de Green Cross coincide con absolutamente todos los informes dados a conocer hasta ahora: no hay trazas de contaminación.
Es el problema del piquete: están en otra sintonía.
Sin embargo, siguen siendo el “doble poder”. Ocupan el lugar de la ciencia, el de la Cancillería, el del Ministerio del Interior, y no sólo reclaman sino que demuestran que, en Arroyo Verde, ¡todo el poder al piquete!]