ecoUruguay se disculpa con sus lectores. Inconvenientes circunstanciales de toda naturaleza han impedido la actualización de nuestro portal desde el 11 de diciembre. Queda el consuelo de que en este mes, y en relación al conflicto con Argentina, no ha ocurrido nada más que lo ya visto y pronosticado: nunca nadie tuvo nada que ver con nada de lo que ha ocurrido en los últimos años. Nadie alentó al piquete, nadie besó banderitas “Viva la Patria”, nadie declaró causa nacional, nadie financió, nadie miró para otro lado mientras se violaba la ley... Salvo los científicos inalcanzables de Gualeguaychú, que donde cualquier ser normal lee “No”… ellos entienden sí. Son la Banda de los Ocho.

Una imprevista cirugía puso al responsable de edición de ecoUruguay fuera de combate, presumiblemente hasta fines de febrero. El resto del equipo, afectado también por sus propios imprevistos e inconvenientes pero sobre todo a sus tareas productivas y académicas habituales, en el interior y/o exterior, no ha podido cubrir la baja. En consecuencia, el portal de ecoUruguay ha quedado desactualizado.
Ello trae el desconsuelo de ver discontinuado un trabajo que ha sumado dos mil notas en menos de dos años de existencia de la ONG, y el corte de un diálogo con cientos de lectores que en muchos casos se han transformado en amigos y colaboradores de primer nivel.
Por otra parte, trae el consuelo de ver que desde el 11 de diciembre no ha ocurrido nada que no fuera lo previsible. Siguen sumándose los informes técnicos irrefutables que descartan la anunciada contaminación de las plantas de celulosa.
Y, en con la lógica de la ilógica, un grupúsculo que a esta altura sólo cabe calificar como de débiles mentales insisten en que, donde todo dice “No, no, no, no”, quiere decir que sí. Es que todo el mundo está equivocado. O, como diría la estrella científico–técnico–estratégica–moral del movimiento 26 de Marzo, Delia Villalba, todos los científicos son traidores vendidos.
La Banda de los Ocho
Y allá están, ocho según La Nación, admirándose los ombligos, convencidos de que son la sal de la tierra. La Banda de los Ocho era el grupito dirigente que dio un golpe de estado contra Mijaíl Gorbachov el 19 de agosto de 1001 y se constituyó en Comité Estatal de Emergencia (GKChP), incluyendo a su círculo más estrecho: el vicepresidente Guennadi Yanáyev, el primer ministro Valentín Pávlov, el jefe del KGB Vladimir Kriuchkov y los titulares de Defensa, Dmirti Yázov, y de Interior, Boris Pugo. Eran la “Nomenclatura” soviética que –incapaz de comprender o frenar la evolución democrática del país impulsada por Gorbachov y conservar sus posiciones con apoyo popular– inventó “razones de salud” que llevaban al presidente a dimitir. Con carros blindados y tropas que tomaron posiciones en torno al Comité Central del PC, la agencia TASS, la Radiotelevisión, las residencias estatales, los cruces de las principales calles de la capital, la televisión suspendió la programación y, como en días de luto por dirigentes fallecidos, emitía el ballet “El Lago de los Cisnes”, sólo interrumpido para dar lectura a comunicados de la “Banda de los Ocho”, como se llamó al GKChP.
Contra ese golpe, miles de moscovitas se lanzaron a las calles, bloquearon con trolebuses el acceso de una columna blindada a la Plaza Roja, rodearon la sede del Gobierno y Parlamento de Rusia, cuyo presidente Boris Yeltsin se convirtió en el dique contra el golpe de Estado cuando, subido a un tanque en medio de un mar humano, llamó a una “huelga general indefinida en protesta contra el golpe reaccionario”. El firme rechazo internacional y por parte de los dirigentes de varias repúblicas soviéticas desconcertó a los golpistas, cuya indecisión determinó su fracaso. El golpe de gracia se lo dieron los moscovitas que formaron un escudo humano en torno a la casa de gobierno y las tropas que se negaron a asaltar el edificio.
Al mediodía del 21 de agosto, el Parlamento ruso denunció que el “golpe anticonstitucional puso al país al borde de la guerra civil”. Parte de los golpistas huyeron en avión a Crimea para buscar la protección de Gorbachov, el mismo al que habían destituido.
En Argentina, no. En Argentina, la Banda de los Ocho sigue diciendo las más increíbles barbaridades. Los medios siguen recogiéndolas. Y, como aquel Gorbachov era este que preside una de las instituciones que ha realizado los monitoreos, Green Cross, la Banda de los Ocho (esta otra, mala copia argentina) lo acusa de... traidor.
Pero ahora, nadie en el gobierno de la República Argentina recuerda qué dijo, qué hizo, a quién financió, qué y a quién toleró, cuándo y dónde miró para otro lado…
¿Será digno de brillantes estrategas el anuncio que ecoUruguay viene repitiendo desde hace dos años? ¿O será que la naturaleza humana puede ser tan transparentemente hasta la obviedad…? ¿O será simple y pura estupidez?
¿Y si ni siquiera no vale la pena discutirlo? ¿Si le invitamos a leer lo que dicen los integrantes del la Banda de los Ocho en las notas que siguen?
Porque ni para reírse alcanza lo que pregonan el diario La Juventud y la radio CX36 del movimiento 26 de Marzo: esta sequía histórica que cruza el Uruguay en una franja que afecta al sur brasileño y al litoral argentino fue causada por la forestación que, con un 4% de la superficie plantada, se ha chupado el agua de toda la región. Y por eso los incendios “forestales” (cuando en realidad no hubo ninguno: los incendios se han concentrado en balnearios costeros y terrenos generalmente sucios). Un chusco de esos que hay en toda esquina comentaba, días atrás: “Cierto, y con esto se termina el tema de la forestación”. Ante la divertida mirada de los presentes, desarrolló su teoría conspirativa, digna de Guayubira y otros cenáculos de inteligentísimos analistas: “Me dicen que los eucaliptos de Tacuarembó se están chupando el agua del Océano Atlántico, y que las playas de Rocha se están quedando sin agua”. Dejó pasar unos segundos para aumentar la atención y continuó: “Cuando los eucaliptos se chupen el agua salada del Atlántico, se van a secar. Y ahí se terminó el problema. Eso sí: del Uruguay no va a quedar nada”.
***
Acusan al Gobierno y prometen seguir la pelea; los comerciantes les reclaman parar
Los asambleístas, con menos fuerza y opiniones divididas
GUALEGUAYCHU. Los llaman el Grupo de los Ocho. Son los ocho principales dirigentes que mantienen el corte del puente internacional que conecta con Uruguay en protesta por la instalación de la pastera Botnia y están unidos por una idea: mantenerse firmes, aunque con matices a la hora de interpretar el cambio de actitud del Gobierno, que les reclama de viva voz que liberen las rutas.
La Nación, 11/1/2009.
Por Jorge Riani
Frente al núcleo duro de la protesta, que mantenía ayer a una veintena de asambleístas sobre la ruta impidiendo el paso de vehículos, hay comerciantes locales que dicen estar hartos del corte. Y un grupo de asambleístas disidentes, mayormente mujeres, que dejaron de aparecer en las manifestaciones tras el reclamo de funcionarios del Gobierno para que se reabra el paso.
En esta ciudad desbordada de turistas por los festejos del Carnaval, la atención está puesta en el Corsódromo, situado en la vieja estación de tren, pero también en la asamblea que se realizará mañana, en la que los organizadores –con el nuevo protagonismo que alcanzó la protesta– estiman reunir a un centenar de personas.
Los ocho que lideran la idea de mantener el corte tomaron nota del cambio de postura del Gobierno, pero lejos de acatar se endurecieron.
“Cuando Botnia empezó a funcionar hubo un cambio de escenario social, un punto de inflexión. Mientras que por estas horas, se da un cambio de escenario político, y eso constituye también un punto de inflexión. Nuestra lucha comienza a transitar otro camino, pero nosotros seguiremos adelante con la protesta y con el corte de ruta”, dijo a La Nación el asambleísta Jorge Fritzler.
En el Grupo de los Ocho, el conjunto de asambleístas con mayor presencia mediática, el tema fue debatido y la conclusión es que no hay una interpretación unánime sobre el endurecimiento del Gobierno.
Frente a grabadores y micrófonos se minimiza la consecuencia de la embestida oficial y se afirma que los cortes seguirán de cualquier modo. Por lo bajo, en cambio, hay quienes afirman, en el seno de la Asamblea de Gualeguaychú, que hasta ahora el gobierno nacional acompañó los cortes, en silencio, y que ese momento ha terminado.
Oscar Bargas, José Pouler, Gustavo Riboller [Rivollier], José Gómez, Juan Veronessi, Martín Alzard, Osvaldo Fernández y Fritzler son quienes integran el núcleo duro. Entre ellos, las opiniones varían con matices. “Tengo dudas de que haya habido un cambio de postura oficial, y me pregunto si el Gobierno no está mandando a decir todas esas cosas que hemos escuchado en los últimos días precisamente para que no levantemos el corte”, afirmó Oscar Bargas.
Pero Fritzler, en cambio, cree que las razones del viraje oficial hay que buscarlas en el interés del ex presidente Néstor Kirchner en asumir como secretario general de la Unión de Naciones de América del Sur (Unasur). “Kirchner quiere entregar nuestra lucha, que es causa nacional, como moneda de cambio para lograr el respaldo de Uruguay”, interpretó.
Donde no hay punto de disidencia es en el modo de interpretar cómo influyeron en el ánimo de la Asamblea Ciudadana los últimos hechos. Existe la convicción plena de que la presencia en Arroyo Verde se revitalizó tanto por la aparición en escena del abogado Salvador Rossetti Serra, que intentó burlar el corte de ruta, como por los repentinos cuestionamientos a los bloqueos por parte de una galería de kirchneristas que van desde el ex piquetero Luis D’Elía hasta el gobernador Sergio Urribarri.
Eso llevó a afirmar a Pouler que “Kirchner sigue muy enojado con [el presidente uruguayo] Tabaré Vázquez, y por eso no hará nada para levantar el corte; por el contrario, lo incentiva indirectamente”.
El campamento de los asambleístas se encuentra a 19 kilómetros de esta ciudad y a 14 del puente internacional General San Martín.
En medio del campo abierto, los asambleístas nunca dejaron de estar acompañados por agentes del Estado, lo que no se advierte como una vigilancia sino como una custodia para darle seguridad a la protesta.
Fritzler cree que para ellos se avecina un tiempo de soledad y desamparo de los gobiernos nacional y provincial.
“La asamblea es un avispero. Si nos tiran piedras, salimos a picar. Con eso quiero decir que cuando más nos enfrenten, más nos decidimos a continuar con esta protesta y con el corte de ruta”, desafió.
Y añadió: “Si levantan el corte, al Gobierno se le va a crear un peor escenario, que puede encender un foco de xenofobia, alimentado desde el gobierno uruguayo”.
8
Son los líderes de la asamblea
Entre ellos mantienen diferencias sobre las razones por las cuales el Gobierno les pide que levanten el corte del puente internacional
***
Mentiroso Mentiroso
No. No es Jim Carrey personificando a un obeso pizzero que inventa mentiras una tras otra, sin parar, destrozando su trabajo, su familia y hasta sus lazos familiares.
Bustismos, 10/1/2009.
Es José Pouler, “Pepo” para los conocidos, un ignorante xenofóbico que, por obra y arte de la lucha contra Botnia, se convirtió en un “luchador ecologista” y un “referente técnico” para los periodistas argentinos en cuanto a legislación diplomática, contaminación ambiental, forestación y producción de pasta de celulosa y papel.
Pouler, como la mayoría de los asambleístas, no tiene problemas en mentir descaradamente cada vez que se cruza con un micrófono de la prensa. Y, por supuesto, los periodistas argentinos aceptan sin dudar las declaraciones de este personaje, sin importar si las afirmaciones son una completa y total falacia.
En el día de hoy, durante la mañana, Pouler fue entrevistado vía telefónica por una periodista de América Noticias que realizó varias preguntas sobre el futuro del corte de ruta de Arroyo Verde y la posibilidad de cortes en Colón y Concordia. Además, y tal como se hizo costumbre en la prensa argentina luego de la “bajada de línea” de Casa Rosada, la periodista dedicó gran parte del tiempo en destacar y repetir las durísimas declaraciones de Sergio Uribarri, Hugo Marsó y Sergio Massa, contrarios al sostenimiento del bloqueo a Uruguay como método de protesta.
En determinando momento de la entrevista, Pouler explicó que el corte de ruta “no es ilegal” y que así quedó establecido por “La Haya y el Mercosur”.
¿La periodista? Impávida ante las falsas declaraciones del asambleísta entrerriano, siguió con sus preguntas y observaciones, perdiendo la oportunidad de repreguntar a Pouler sobre tan temeraria afirmación. Pouler, conocedor de los bueyes con los que ara, sabe perfectamente que puede decir lo que se le cruza por la mente, sin temor a verse encerrado por un periodista argentino.
En realidad, La Haya nunca se pronunció sobre la legalidad o ilegalidad del corte de ruta en Arroyo Verde. Y, en el caso del Tribunal Arbitral del Mercosur, el dictamen fue claramente contra Arroyo Verde y contra la pasividad del gobierno argentino que, aún hoy, permite sostener tan aberrante y anticonstitucional medida.
Vayamos punto por punto, arrancando por el dictamen de La Haya ante el pedido uruguayo de una medida cautelar para que los jueces obliguen a Argentina a disolver el bloqueo a los puentes internacionales.
El 20 de noviembre de 2006, a días del inicio de la temporada estival, Uruguay explicó a los jueces de La Haya que “grupos organizados de ciudadanos argentinos han bloqueado un vital puente internacional sobre el río Uruguay, cortando el tránsito comercial y turístico entre Argentina y Uruguay” y que “se planifica continuar con el bloqueo sin interrupción por al menos los siguientes tres meses”. Uruguay planteó, además, que Argentina había previamente “autorizado un bloqueo similar por parte de los mismos grupos de ciudadanos argentinos con el propósito de forzar a Uruguay a detener la construcción de las plantas de celulosa”.
Sin embargo, la Corte Internacional de Justicia –con total apego a la normativa legal–, denegó el pedido de la medida cautelar solicitada por Uruguay, al entender que la construcción de la planta de Botnia había progresado en forma significativa a pesar de los bloqueos y que éstos no afectaban en forma irreparable los derechos de Uruguay en torno al Estatuto del río Uruguay.
De acuerdo a los jueces, el proyecto de Botnia en Fray Bentos (punto de litigio en La Haya) no se afectaba por los cortes de ruta y los asambleístas no estaban violando la normativa del Estatuto del río Uruguay. Dado que La Haya solo puede intervenir exclusivamente ante un conflicto relacionado con el mencionado estatuto binacional, tuvo que excusarse y no aceptar el pedido uruguayo.
Pero… en ningún momento los jueces de La Haya dictaminaron que el corte de ruta era “legal”, tal como lo planteó –falsamente– el asambleísta Pouler en el día de hoy.
Con respecto al fallo del Tribunal Arbitral del Mercosur, las declaraciones de Pouler son aún –si cabe– más falaces y contradictorias.
El sostenimiento en el tiempo del bloqueo contra Uruguay no sólo NO fue “legalizado” por el Mercosur, sino que, por el contrario, fue calificado por los árbitros designados como “no compatible con el sistema del Mercosur” y, en oposición a las declaraciones de Pouler y otros asambleístas que defienden el “derecho constitucional de cortar las rutas”, indicaron que “el art. 32.2. del Pacto de San José de Costa Rica, expresa que ‘los derechos de cada persona están limitados por los derechos de los demás, por la seguridad de todos y por las justas exigencias del bien común, en una sociedad democrática’ “.
Los asambleístas –y el gobierno argentino hasta que dio un giro de 360º en su postura– defendieron y defienden la ilegal metodología de bloqueos a los puentes internacionales porque plantean que el derecho constitucional a una vida sana es “superior” al derecho constitucional de libre tránsito. Pero, como ocurre con todo lo proveniente de los asambleístas, esta afirmación es falsa. Y opuesta a la Declaración Universal de los Derechos Humanos y al Pacto de San José de Costa Rica ya que, como bien explican los jueces del Tribunal en el punto 139, “ni aún en el derecho argentino el derecho a la protesta es absoluto y debe limitarse cuando afecta el derecho de los demás”.
Pouler deberá releer los casi 200 puntos que conforman el fallo del Tribunal Arbitral Ad Hoc del Mercosur antes de seguir realizando este tipo de declaraciones. Este fallo fue refrendado tanto por el árbitro uruguayo, José María Gamio, como por Enrique Carlos Barreira, árbitro designado por Argentina y Luis Martí Mingarro, el tercer árbitro designado como presidente del Tribunal, y en la lectura del mismo se puede apreciar como no se aceptó ninguno de los planteos presentados por Argentina para invalidar el reclamo uruguayo.
Argentina planteó que “la designación del Dr. Luis Martí Mingarro no reunía los requisitos legales suficientes para ser efectiva” (punto 6) y rechazó que la sede del Tribunal Ad Hoc fuese la ciudad de Montevideo “… por cuanto esto supone un menoscabo a la independencia del mismo y le otorga ventajas a uno de los Estados Partes” (punto 37). Estos dos planteos, parte de uno largo collar de reclamos y exigencias (embarradas de cancha, Casa Rosada dixit) en pos de la nulidad de la demanda uruguaya, fueron denegados por los jueces del Tribunal (puntos 8 y 84).
Además, Argentina “solicitó la suspensión de las actuaciones en base a la trascendencia de sus objeciones sobre la constitución del Tribunal” (punto 12), lo que también fue rechazado in limine por el Tribunal (punto 13).
Básicamente, el reclamo uruguayo (que se mantiene aún hoy en día) plantea que los bloqueos a los puentes internacionales violan la normativa del Mercosur, afectan el libre tránsito de personas y bienes y son sostenidos gracias a la total inacción del gobierno argentino.
Los tres planteos fueron aceptados por el Tribunal Arbitral del Mercosur, en un fallo donde se vierten duros adjetivos contra la ilegal medida que llevan adelante los asambleístas en Gualeguaychú (y, en aquel momento, en Colón y Concordia).
Por ejemplo, se puede leer el punto 113, donde se indica que:
“El tiempo de los cortes; la arbitrariedad e imprevisibilidad de los mismos, las alternativas en la presentación y duración de su práctica han sido tan variables y del tal entidad que el Tribunal Arbitral Ad Hoc no puede dejar de valorar como infracción a lo establecido en el artículo 1 del Tratado de Asunción la efectividad de las restricciones resultantes de todo ello para la libertad de circulación de mercancías y servicios”.
Y, claramente, en el punto 114 los árbitros platean que “…lo cierto es que el ejercicio por los vecinos de Gualeguaychú de su derecho de protesta ha sobrepasado en sus efectos los límites del respeto que tanto ellos como los Estados, en este caso el Estado Argentino deben al cumplimiento de la norma que obliga a garantizar la libre circulación de bienes y servicios”.
En el capítulo titulado “La actitud de los vecinos de Gualeguaychú” se puede leer, en su punto 158, como los árbitros expresan la falta de legitimidad y las agresiones de los asambleístas:
“No obstante, dichas manifestaciones fueron perdiendo su legitimidad originaria en la medida en que a través de las vías de hecho adoptadas, fueron acumulando agresiones al derecho de otras personas que se vieron finalmente imposibilitadas de transitar y ejercer el comercio a través de las rutas internacionales en virtud del corte de las mismas, sin previsibilidad ni límite temporal preciso, por períodos desproporcionadamente extensos y durante la época de mayor intercambio comercial y turístico entre ambos países, tal como hemos visto precedentemente. Ello implicó una restricción fáctica al intercambio comercial de Argentina y otros países que comercian con Uruguay a través del paso de mayor importancia entre ambos países”.
Los árbitros, incluido el designado por Argentina, indicaron que no pueden legitimar los cortes de ruta, ya que ello implicaría “despojar al Tratado de Asunción de una parte esencial de su razón de ser” (punto 155), aclarando además que los cortes de ruta que llevan adelante los asambleístas entrerrianos no son “compatibles con el sistema del Mercosur” (punto 141).
¿Por qué Argentina llegó a considerar el fallo del Tribunal como un “triunfo”? Porque, básicamente, los árbitros no adoptaron ninguna medida para exigir a la Casa Rosada para que cumpla con las normas nacionales e internacionales y busque la forma de disolver los cortes de ruta contra Uruguay. Además, presentaron como un “triunfo” el hecho de que el Tribunal no exigiera un resarcimiento económico a favor de Uruguay.
En realidad, Uruguay NUNCA solicitó ni exigió un resarcimiento económico contra Argentina. Y quedó en claro, en las Conclusiones y la Decisión del Tribunal Ad Hoc, que los árbitros se basaron en “la buena fe de parte de Argentina•” (puntos 142), expresando que asumen que en el futuro el gobierno argentino buscará una solución para evitar el sostenimiento del corte de ruta como método de presión y protesta contra Uruguay.
21 de Junio de 2006. Esa fue la fecha en que el Tribunal Arbitral del Mercosur expresó, por escrito, lo antedicho.
Dos años y medio después (y dos temporadas turísticas después), Argentina sigue incumpliendo las normas fundacionales del Mercosur, aceptando pasivamente el sostenimiento del ilegal bloqueo instalado en Arroyo Verde, donde no más de una decena de ciudadanos entrerrianos cortan el paso a argentinos y uruguayos, a pesar del cada vez más enérgico rechazo proveniente de miles de voces a ambos lados del Río Uruguay y del Río de la Plata.
Las declaraciones de intendentes entrerrianos, del gobernador provincial, de funcionarios de Cancillería argentina e incluso de varios integrantes del gabinete de ministros son parte de la “solución argentina”, una operación que lleva adelante el gobierno argentino para disuadir a los asambleístas, a base de aprietes, amenazas bajo cuerda, cancelación de aportes económicos y ahogo mediático.
(…)
***
Invalorable aporte de Nahuel Maciel, la Incorruptible Voz de la Conciencia:
Contradicciones e hipocresías en la dirigencia política
Desde hace un tiempo, se ha puesto de moda entre los funcionarios hambrientos de prensa y tinta (y algunos de represión) criticar el corte de ruta de Gualeguaychú.
El Argentino, Gualeguaychú, 11/1/2009.
Por Nahuel Maciel
[Se trata del mentiroso aquél que vendió sus “entrevistas” a premios Nobel a partir de recortes de prensa, y que ofreció entrevistar a otro con quien decía estar en contacto permanente… aunque había muerto años atrás]
Se sostiene que algunos dirigentes están hambrientos de represión porque ya la han pedido cuando el campo salió a reclamar a las rutas, y la mayoría de los intendentes solicitaron aplicar la ley de la democracia: una barbaridad por donde se la mire.
Con los asambleístas, pasa otro tanto. En los últimos días han crecido una serie de declaraciones –la mayoría irresponsable y provocativa- que no hacen otra cosa que alentar el encono y el enfrentamiento.
Pero, los mismos funcionarios nada dicen y todo lo callan con respecto a las amenazas que hoy padece la ciudad por la presencia de Botnia. Y lo que es más grave aún: nada dicen que una decisión de Estado tomada por el presidente Tabaré Vázquez, corta la ruta de los exhortos canalizados por cancillería argentina e impide que se llame a declaración indagatoria a los directivos de Botnia ante el Juzgado Federal de Concepción del Uruguay, en una causa que tiene nada menos que al Gobierno entrerriano como querellante.
Es más, el gobierno de Sergio Urribarri –que debería ser el primer interesado en el servicio de Justicia- nada ha hecho hasta el momento para que Argentina al menos proteste este corte de ruta que impide que los exhortos lleguen y sean respondidos en tiempo y forma.
Se han escuchado muchas voces criticando a la asamblea; pero esos dirigentes nada dicen que el Estado uruguayo (no un grupo de vecinos), el gobierno de Tabaré Vázquez cortó la libertad de navegación en el río Uruguay, que es equiparable a un corte o bloqueo de ruta. Lo hizo para impedir que se acerquen a las inmediaciones de Botnia. No sólo prohíbe de manera unilateral navegar por el río de los pájaros en inmediaciones de la pastera, sino también prohíbe el fondeo; que es como estacionar al costado de la banquina.
El intendente de Concepción del Uruguay, Marcelo Bisogni, también suele criticar el corte de ruta de Arroyo Verde; pero en realidad ese intendente permitió que el Puerto que opera en su ciudad sea socio de una empresa marítima que a su vez está asociada a Botnia. Es decir, por un lado, cuestionan a Gualeguaychú pero por otro, el oficialismo hace negocios con empresas vinculadas con Botnia. ¿No estarán obedeciendo, como buenos gerentes, órdenes de Botnia?
Eso no es todo, incluso legisladores del departamento Uruguay, con antecedentes directos con negocios portuarios y forestales, vienen haciendo un fuerte lobby para cambiar la ley de la madera y así vender eucaliptos a Botnia. ¿No estarán asaltando a la Legislatura para negocios particulares?
Por otro lado, el intendente de Colón, Hugo Marsó también se sumó a las críticas contra el corte de ruta de los asambleístas y con esas críticas “sumó puntos en el oficialismo”. Sin embargo, en el gobierno provincial nada han dicho que está denunciado ante la Justicia por no haber realizado el balance de la Fiesta de la Artesanía de manera transparente. Marsó, que tildó de “plaga” tanto a los asambleístas como a la dirigencia del campo, nada dijo que la plaga en realidad es la corrupción con su correlato de la impunidad.
¿Quieren que el corte de ruta en Arroyo Verde se levante? Está muy buena esa meta. Primero hay que lograr que Botnia se vaya porque no goza de la licencia social; y el Uruguay violó de manera sistemática el Tratado del río binacional. ¿Se puede exigir legalidad para los ciudadanos y ser complacientes con el gobernante? En el esquema actual, parece que sí; porque el gobernante está acostumbrado a la impunidad.
Peligrosos escenarios
Los intendentes de Concepción del Uruguay (Marcelo Bisogni), de Colón (Hugo Marsó) y de Concordia (Gustavo Bordet) están alentando el enfrentamiento contra las comunidades. Es más, Bordet prometió que si en Concordia se corta la ruta que los vincula hacia Salto, irá con un grupo de vecinos a romper el bloqueo.
Si a fuerza de garrote el gobierno logra desalojar Arroyo Verde, pasará a la historia no como el gobierno de la legalidad sino como el gendarme o la guardia privada de Botnia; como la policía colonial. Porque Botnia es eso, un enclave colonial que ha puesto a ambas Repúblicas de rodillas.
Si Arroyo Verde existe, es porque los políticos y con ellos los diplomáticos han fracasado en sus intentos por encontrar una solución. El corte no es una causa, es la consecuencia de la inoperancia de los gobiernos; que prefieren la política de los hechos consumados porque están acostumbrados a la impunidad.
Desde hace semanas las críticas al corte se han intensificado pero de manera sesgada, mezquina y sin ver todo el problema e incluso olvidándose que los asambleístas no tienen el puente cortado, y que el único que cortó un puente fue el gobierno de Tabaré Vázquez. Esa es la verdad de los hechos.
Desde hace semanas, las críticas vienen creciendo. Se hace al compás y al ritmo de un año que es prioritariamente electoral. Porque en el fondo, lo que interesa son eso: las elecciones.
Es muy probable que con el recambio de la quincena, los asambleístas articulen cortes simultáneos sumando al de Gualeguaychú, Colón.
Es muy probable que haya represión, dada la visión de los gobernantes tanto locales como provinciales. En ese escenario, es muy probable que la violencia sea provocada. No es muy difícil ordenar a Gendarmería Nacional que se retire de la zona, que deje a los asambleístas solos frente a los viajeros; y que desde el lado uruguayo se acelere el tránsito para una encerrona. Sería una carnicería. Es de esperar que las autoridades tengan el tino y la mesura que hasta ahora no han tenido para referirse a la lucha ambiental. Es de esperar que sepan mirar la perspectiva completa, algo que tampoco han hecho.
Cuando a los ciudadanos ni siquiera se les deja acceder a la Justicia como lo hace Tabaré Vázquez al “cajonear” los exhortos, en realidad los gobiernos lo empujan a la intemperie. Y ahí están, en Arroyo Verde, recordando todos los días que son los gobernantes y los intendentes como los ya nombrados, los que adeudan respuestas sinceras con respecto a esta lucha.
¿Por qué Urribarri y Bisogni permitieron que el Puerto de Concepción del Uruguay que depende de la Provincia se asocie a una empresa que es socia de Botnia?
¿Por qué en la Región Centro que integra Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba, se permitió que se radique una empresa como Kemira que es socia de Botnia?
¿Por qué el gobierno de Entre Ríos no dice ni hace nada ante la decisión de Tabaré Vázquez de no dar circulación nada menos que a los exhortos remitidos por la Justicia Federal?
¿Por qué estos dirigentes, como los del Gobierno nacional, no dicen nada que el gobierno del Uruguay mantiene cortada la ruta prohibiendo la navegación en inmediaciones de Botnia? ¿Por qué no ven ese corte a la circulación?
¿Por qué no dicen nada que Tabaré Vázquez activó una ley del siglo XIX por el cual prohíbe el derecho a reunión entre un gualeguaychuense y un fraybentino?
¿Por qué no dicen nada sobre ese hecho gravísimo que corta la libre circulación de las ideas? Flaco favor se le hace a la democracia del Mercosur, prohibiendo el derecho a reunión.
¿Por qué no hablan de eso también? ¿Será que Arroyo Verde les recuerda que no tienen respuestas? ¿Será que Arroyo Verde les recuerda que ante enclaves como Botnia, han arrodillado nada menos que a ambas Repúblicas?
El corte de ruta no ha sido, no es, ni será una medida feliz. Pero, es consecuencia de una República arrodilla ante Botnia.
***
¿Puede haber algo más estúpido?
Sí, siempre puede. Por ejemplo, el más grave de los incendios producidos en Uruguay, el único que arrojó una víctima fatal, fue provocado por un imbécil que armó un fueguito y se fue al pueblo por más de una hora, a hacer las compras. Lo notable es que el imbécil se autodefine, y define a la organización que integra, como “naturista”.
Si no aparece alguna solución, nos despedimos hasta el alta médica, digamos que en febrero.